Aún resuena la mala noticia que llegaba hace unos días: había fallecido el cantante de los otros Trogloditas. Y no hablamos, evidentemente, de Loquillo, al que Dios guarde muchos años, sino de un personaje en apariencia no tan ligado al baloncesto como lo está desde siempre el rocker de El Clot, exjugador del Cotonificio. Se trataba de Reg Presley, líder de los Trogloditas británicos, la banda de los sesenta conocida por el apodo cavernícola abreviado. The Troggs procedían de Andover, en el sur de Inglaterra, y a su garage-rock algunos le conceden (al igual que al de los estadounidenses The Sonics) la paternidad del punk. Cuesta creerlo cuando se escuchan éxitos como With a girl like you o, sobre todo, la dulce Love is all around, relanzada a la popularidad gracias a su inclusión vía Wet Wet Wet en Cuatro bodas y un funeral. Otra cosa representa la electrizante Wild thing, que nos viene al pelo en vísperas del All-Star Weekend de la NBA.
Porque si se va a echar de menos un estreno en un partido de la estrellas tan repleto de debutantes, ese es el de Anderson ‘Wild Thing’ Varejao. El brasileño está fuera de las canchas por el coágulo en un pulmón detectado cuando ya convalecía de una rotura muscular. Sobredosis de gafe para el que aún hoy conserva la mejor media reboteadora del curso. Sus 14,4 capturas y más de 14 puntos por encuentro le llevaban de cabeza, tras solo 25 partidos, a codearse en Houston con el caviar. Cuando se rompió el 18 de diciembre frente a los Raptors, Andy era el líder espiritual de los Cavaliers. Su apodo de ‘Cosa Salvaje’, más allá de la mopa en la cabeza (lejos quedan las comparaciones capilares de su época azulgrana con la Nina de Operación Triunfo), se justifica por ese incansable despliegue de energía llevado al paroxismo que vuelve locos a los fans de Cleveland. Ya no se habla tanto de su supuesto flopping. Y menos al recordar su historial médico: las tres últimas campañas no ha podido jugar ni la mitad del calendario. Lo decía Lebron: “Andy se expone al contacto físico”.
Claro, que las plagas de lesiones también persiguen en la NBA a jugadores de perfil distinto. Basta pensar en Pervis Ellison y lo dinamitadas que quedaron sus expectativas tras liderar como freshman a Louisville al título universitario y, en 1989, ser número uno del draft. Al tranquilo Ellison se le conocía como ‘Never Nervous’ Pervis, un mote que derivó en ‘Out Of Service’ Pervis por culpa de sus constantes averías y la lengua afilada de su compañero en Sacramento Danny Ainge. Ellison, por cierto, nació en Savannah, ciudad del mismo estado de Georgia donde se formaron los ya míticos R.E.M. ¿Y qué pintan aquí? En 1991, se empeñaron en resucitar a sus admirados The Troggs con un disco compartido, Athens Andover.
Rolling Stone colocó en su día el Wild thing de The Troggs entre las 500 mejores canciones de la historia. Lo irónico es que se trata de una versión. La compuso un artista country, Chip Taylor, jugador de golf frustrado y luego profesional de las apuestas en el hipódromo y los casinos. En realidad, se llama James Voight y es hermano del actor John Voight y, por tanto, tío de Angelina Jolie. Y de la mujer que encarnó en el cine a la trotamundos Lara Croft a un exGlobetrotter en toda regla: Michael ‘Wild Thing’ Wilson, miembro de losTigers de Memphis en los noventa. El otro baloncestista con el alias de marras posee el récord Guinness de altura en un mate: lo logró en una canasta situada a 3,65 m del suelo. Pero a la NBA nunca llegaría.
Y al polifacético Taylor le llegó a conceder algún papel en el cine Jonathan Demme quien, además de ganar el Oscar con el Silencio de los corderos y filmar a los Talking Heads (Stop making sense) y una trilogía sobre Neil Young, hizo ruido en los ochenta con Something wild. Su Algo salvaje le daba la vuelta al viejo título inmortalizado por The Troggs y lo utilizaba hasta en el tráiler promocional. Una canción, Wild thing, con insospechadas resonancias baloncestísticas desde el principio. Su primer intérprete fue el grupo Jordan & The Wild Ones, y al segundo y definitivo lo encabezaba un tipo, el ahora fallecido Reg Presley, cuyo verdadero nombre servía para lanzar a canasta: Reginald Ball. Descanse en paz.
Ramón Fernández Escobar